Más allá de la noticia
Noviembre 25, 2009
En el dÃa mundial contra la violencia de género, vale destacar el aporte de Lydia Cacho, autora de Los Demonios del Edén, libro que reveló la implicación de las autoridades mexicanas en una red de pederastia. Ella tiene claro que implicar a toda la sociedad es clave para acabar con esta lacra
La periodista está de visita en España para recoger el premio contra violencia de género que otorga la Fundación Isonomia, está ultimando un nuevo libro sobre quiénes manejan en el mundo la trata de mujeres y niñas.
¿En qué fase está el proceso por su detención ilegal?
Ahora el caso está en la Corte Interamericana, donde ha superado el primer escalón al pasar por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que exigió al Gobierno mexicano que me diera protección. Pero el Gobierno ha dado respuestas muy tibias y sigo sin protección a pesar de que hace unas semanas habÃa un hombre armado en el exterior de mi hogar. Lo que pretendemos es conseguir una sentencia de la Corte Interamericana, equivalente a La Haya en Europa, que condene a México y exija la persecución de los funcionarios públicos implicados en las redes de pornografÃa infantil.
Tanto el gobernador de Puebla, Mario MarÃn, como el empresario Kamel Nacif siguen impunes a pesar de sus denuncias… ¿Se arrepiente de haber desvelado el caso?
De ninguna manera; de hecho el lÃder de la red de pedófilos está preso en una prisión de alta seguridad y seguramente tendrá que morir en la cárcel. Además, muchas de las niñas están en este momento reconstruyendo sus vidas.
“En México, la vida humana vale muy poco; esa es una de mis batallas”
Entonces merece la pena el riesgo…
Nadie puede lanzarse a trabajar como periodista sin creer que merece la pena incluso arriesgar la vida; el periodismo implica cierto nivel de riesgo, que varÃa dependiendo los aspectos que cubras.

Lydia Cacho
¿Cuál es el periodismo más arriesgado?
Quienes elegimos un periodismo que tiene una perspectiva de derechos humanos, un periodismo social, sabemos que tiene implicaciones graves en algunos casos, sobre todo en paÃses como México, que está viviendo una guerra sangrienta. Sólo en 2009 ha habido 6.000 asesinatos en México, que está en una guerra interna en la que está muriendo mucha gente a la que no se le está siguiendo la pista. Yo trabajo en esas condiciones porque, al igual que otros colegas, quiero que mi paÃs cambie y no me voy a otro paÃs a hacerlo, me quedo en el mÃo pese a que tiene un riesgo monumental.
Sà parece evidente que la vida del periodista cada vez vale menos, ¿no?
Bueno, en México la vida humana en general vale muy poco para el Estado y esa es una de nuestras grandes batallas: demostrar que, en la medida en que los derechos humanos y la vida de las personas, y particularmente de las mujeres y las niñas, no tengan valor, la impunidad sobre las desapariciones y asesinatos va a seguir vigente.
De todas las violencias, ¿cuál cree que es más grave en estos momentos?
La violencia vinculada a la trata de las personas. En el mundo hay cada vez más vÃctimas de trata para explotación sexual comercial. Si el mundo no se implica para detener la trata, la esclavitud sexual puede llevarnos en una década a una normalización de todas las formas de violencia extrema que tienen que ver con ella, como el sometimiento y la explotación de las personas.
¿En qué consiste su nuevo libro sobre este problema?
Tras dar la vuelta al mundo entrevistando a centenares de vÃctimas, he realizado un mapa global de las redes de trata de personas, centrado también en las implicaciones del turismo sexual. Se trata de decir a las personas de todas las sociedades y de todos los niveles socioeconómicos qué puede hacer cada individuo para detener la trata de personas. Hay muchos elementos para detenerla, como poner nombre y apellidos a los hoteleros que están permitiendo estas prácticas en sus establecimientos con el fin de que los viajeros hagan turismo ético y no se hospeden en un hotel que no se comprometa a detener la trata de personas.
¿Está en peligro la figura del periodista profesional?
El periodista profesional seguirá existiendo. Yo no creo que una persona en la calle con un móvil y una cámara sea un periodista. El periodismo es una profesión y tiene que revalorizarse en ese sentido. Lo que les está pasando a los medios debido a la crisis es otra historia.
VÃa: Publico.es-Antonio Gil-GarcÃa|25 de noviembre de 2009
RP|Enelmedio.org
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