Vladimir Villegas defiende cambios en la Ley de Periodismo pero no su “desprofesionalización”

VLADIMIR-VILLEGAS

El periodista Vladimir Villegas expresó en su columna semanal su opinión respecto al Anteproyecto de Ley de la Comunicación Social, que busca cambiar parámetros de la profesión y planteó la necesidad de discutir reformas necesarias a los nuevos tiempos mas no caer en la “desprofesionalización”.

Destacó que la posibilidad de eliminar el Colegio Nacional de Periodistas y la posterior creación de un colegio de comunicadores “institucionalizaría” la censura con lo cual se violentaría el artículo 57 de la Constitución.

Recordó que la ley propuesta por el editor Gastón Guisandes fue rechazada por no poseer los elementos que lo definan como proyecto, lo que da una nueva oportunidad para que los diferentes actores dialoguen y debatan sus puntos de vista. Sin embargo, dijo que espera conversaciones positivas que no caigan en el terreno de la polarización.

A continuación la columna completa:

La decisión de no aceptar el Anteproyecto de Ley de la Comunicación Social, porque carece de los elementos que lo caractericen como proyecto, según las normas establecidas en la carta magna, de acuerdo a lo anunciado por la diputada y periodista Tania Díaz, no cierra el debate en torno a esta propuesta presentada por el editor Gastón Guisandes, y por el contrario permite crear mejores condiciones para que todos los actores que deberían estar involucrados en esta discusión puedan participar ampliamente y exponer con claridad y detalle sus puntos de vista.

No soy dogmático con respecto a la posibilidad de que, sobre la base de la vigente Ley de Ejercicio del Periodismo, discutamos sobre los cambios que ella requiera en cuanto a su adaptación a los cambios que se han producido en el mundo de las comunicaciones. Sería un error no hacerlo, pero ello no tiene que pasar por la desprofesionalización. Ya en el pasado los periodistas venezolanos enfrentamos diversas tentativas, provenientes de los propietarios de los medios de comunicación, de impedir la aprobación de esta Ley, la cual, por cierto estuvo engavetada largos años en los escritorios de quienes en ese momento tenían la mayoría parlamentaria y aceptaban calladitos el chantaje de los medios. Esa es historia que no se puede ocultar.

En ese anteproyecto presentado por el editor Guisandes quedaba decretada en la práctica la desaparición del Colegio Nacional de Periodistas, con la creación de un colegio de comunicadores, y se abría la puerta para darle rango legal a inaceptables restricciones en el ejercicio de la profesión, como por ejemplo, una velada institucionalización de la censura , con lo cual se violentaría el artículo 57 de la Constitución. Curiosa coincidencia con los históricos enemigos primero de la Asociación Venezolana de Periodistas y luego del Colegio Nacional.

Tema aparte es el de la colegiación obligatoria. En esta materia no puede haber dogmas, y aunque no se pueda impedir el ejercicio de la profesión a licenciados en comunicación social no colegiados, sí es necesario que todos estemos obligados a asumir los deberes y la conducta que señala el Código de Etica. En todo caso, perfectamente puede abrirse un debate sin preconceptos.

Ojalá que la reflexión colectiva sobre este tema no sea impregnada e incluso estropeada por la tentación de llevarla al terreno de las posiciones galvanizadas por la polarización. Sería más que lamentable.

En cuanto a la comunicación popular, sobre la cual ya existe una iniciativa parlamentaria, por supuesto creemos que los derechos de los comunicadores alternativos y populares deben estar garantizados. Y que estos medios alternativos y comunitarios tienen que ser expresión de toda la comunidad y de todos los puntos de vista que existen en la sociedad. Si algo positivo ha traído el proyecto Guisandes es que pone de relieve nuevamente la necesidad del diálogo y el debate en torno a estos temas. Es una verdadera lástima que entre profesionales del periodismo no se pueda crear un espacio para que, desde el respeto y la consideración hacia el punto de vista del otro, se aborde una discusión que tiene implicaciones para todo el conjunto de la sociedad. ¿No es una contradicción en sí misma la no comunicación entre comunicadores?

VISITAS A DETENIDOS

En dos oportunidades se comunicó con este servidor Marino Alvarado, para pedirme que ayudara con alguna gestión con miras a que la ONG de derechos humanos Provea, de la cual es su coordinador, pudiera visitar a todos los detenidos en la sede del SEBIN. Sobre el tema conversé con la defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, quien me habló de sus gestiones para concretar esa visita. Finalmente se acordó que Provea visitara a todos los detenidos, pero el fin de semana sólo pudieron ver a la estudiante Sairam Rivas, con lo cual se violentó el acuerdo alcanzado con los directivos de ese cuerpo de inteligencia.

No entiendo por qué tantas restricciones. En tiempos de la cuarta, visité a numerosos presos políticos, tanto en el Cuartel San Carlos como en la Disip. Muchos de ellos eran activistas del MBR -200, como por ejemplo el hoy diputado Freddy Bernal y el actual presidente de la República Nicolás Maduro, a quien tenían incomunicado.

Por cierto, debe ser investigada la denuncia sobre presuntos maltratos físicos contra Gerardo Carrero. El propio ministro Miguel Rodriguez Torres declaró que si el estudiante fue torturado habrá castigo para los responsables. Que así sea.

Fuente: CNP VEN.

Vía: Prensa CNP Caracas.

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