Libertad de prensa todavía en riesgo en Venezuela

70955_338x198_0804524001391979837

Miembros de IPI hacen un llamamiento a las autoridades para que mejoren la seguridad de los periodistas

El presidente de El Nacional, Miguel Henrique Otero, camina al frente de una serie de bobinas de papel periódico en el edificio de la publicación, el pasado 11 de abril en Caracas. Varias cabeceras venezolanas sufren la escasez de papel periódico dado las limitaciones impuestas por el gobierno para comerciar con el exterior. La administración ha limitado los dólares que se necesitan para liquidar con exportadores de este rubro. Carlos García Rawlins/Reuters

Viena, 24 de abril, 2014 Cincuenta y dos toneladas de papel periódico tomaron rumbo hacia Venezuela el primero de abril desde la ciudad costera de Cartagena en Colombia. Tras más de diez días, el cargamento finalmente llegó a Caracas el pasado 12 de abril. El envío de bobinas de papel para prensa ha sido una iniciativa de la Asociación Colombiana de Editores de Diarios y Medios Informativos (Andiarios) con el objetivo de asistir a varias publicaciones en Venezuela las cuales padecen una grave escasez de dicho material.

“Es un gesto verdaderamente impresionante desde el punto de vista de la solidaridad,” dijo  el presidente del periódico El Nacional, Miguel Enrique Otero, una de las publicaciones más antiguas del país. Otero mencionó que las 33.4 toneladas que recibieron de Andiarios les servirá para imprimir durante 15 días.

Las otras dos publicaciones que recibieron papel periódico fueron El Impulso, ubicado en el estado occidental de Lara, el cual recibió 12.2 toneladas de papel y El Nuevo País de Caracas, que obtuvo las restantes 6.4 toneladas del insumo.

Una gran cantidad de periódicos venezolanos se han visto afectados por la escasez de papel que asola el país. Una situación agravada por el estricto control de divisas que limita los dólares para obtener papel de proveedores internacionales.

La falta de este material y las restricciones vigentes en cuanto a la liquidación de divisas han afectado a numerosas publicaciones a lo largo y ancho de Venezuela desde agosto de 2013: un total de 10 periódicos han dejado de imprimir sus ediciones y otros 11 han reducido la cantidad de páginas en sus publicaciones desde el año pasado.

El Universal, una de las cabeceras más antiguas del país, la cual celebró recientemente su 105to aniversario, se ha visto obligado a reducir el número de páginas en algunas de sus secciones desde el pasado 15 de abril.

A parte del estricto control de divisas en el país, también existe una creciente inseguridad entre periodistas venezolanos y extranjeros. Durante los últimos dos meses, un sinnúmero de manifestaciones han tomado las calles de Venezuela, gran parte de ellas lideradas por estudiantes universitarios que protestan contra la inseguridad, la falta de alimentos básicos en los mercados y el alto índice de inflación, entre otros temas. Hasta la fecha, las protestas se han saldado con un balance de 41 fallecidos y más de 300 heridos. Miembros de la prensa han sido víctimas de estas agresiones, en muchos casos pertrechadas por las propias fuerzas de seguridad del gobierno, mientras intentaban cubrir dichas protestas.

Durante la Asamblea General del Instituto Internacional de la Prensa (IPI) en Ciudad del Cabo este pasado 14 de abril, sus miembros aprobaron una resolución la cual hace un llamamiento al gobierno venezolano para que proteja la labor de periodistas y editores, ya que un gran número de ellos han sido arrestados o son víctimas de ataques físicos por miembros de fuerzas de seguridad del estado en las manifestaciones que empezaron el 12 de febrero de este año.

Por otro lado, un gran número de periodistas han reportado que sus equipos han sido confiscados o se han visto forzados a borrar imágenes tras recibir amenazas de las fuerzas de seguridad nacionales.

“Los miembros del Instituto Internacional de la Prensa también expresaron su preocupación sobre las políticas adoptadas en Venezuela que han llevado a la escasez del suministro de papel de periódico y han limitado la compra a proveedores internacionales, obligando a reducir o suspender la publicación de al menos diez periódicos.”

Del 12 de febrero al 10 de abril, alrededor de 27 miembros de la prensa han sido atacados, hostigados y detenidos por las fuerzas de seguridad, y en algunos casos, por personas que apoyaban al presidente Nicolás Maduro, tal y como reportó Espacio Público, una organización que aboga por la libertad de expresión en Venezuela.

El periodista venezolano Carlos Suniaga, corresponsal del canal privado Globovisión en el estado de Bolívar, fue atacado por manifestantes progubernamentales a principios de marzo. Suniaga publicó una fotografía detallando sus heridas en su cuenta personal de Twitter e incluyó una breve descripción de los hechos. Pocas semanas después, el 5 de abril, Suniaga compartió con sus seguidores en la red social una carta que se encontró sobre el parabrisas de su auto amenazándole, a él y a su familia, si continuaba publicando información crítica contra gobierno. La nota venía firmada por el ‘Colectivo de Defensa de la Revolución’ y aseguraba que el grupo tenía a su familia localizada. El periodista mencionó que él podría ser el cuarto periodista que habría recibido una amenaza por escrito de ese mismo grupo.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en Venezuela reportó que durante la primera semana de abril, el fotógrafo de la Agencia EFE, Miguel Gutiérrez, recibió una herida por un impacto de perdigones mientras cubría una protesta en las afueras de Caracas.

El pasado marzo, Cristian Dubó, fotógrafo chileno para el canal Teletrece reportó que fue atacado por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana después de haber grabado el arresto de un joven que participaba en las protestas de la capital venezolana. Esa misma semana, Teletrece transmitió el vídeo del incidente donde se muestra cómo el camarógrafo recibió amenazas y fue atacado.

No se trata de un caso aislado, el 6 de abril, Nairobi Pinto, productora y periodista del canal Globovisión, fue secuestrada en Caracas justo en la entrada del edificio donde vivía. Un cautiverio que duró más de 10 días. Aunque todavía se desconoce si el secuestro de la periodista está vinculado con su labor, el incidente ilustra los riesgos a los que se enfrentan a diario los miembros de la prensa en Venezuela.

Fuente: International Press Institute-

Vía: Prensa CNP Caracas.

Be Sociable, Share!
TAGS: , , , ,

0 Comments



You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment