Alfonso Lessa: “Tal vez en el periodismo está faltando investigación”

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Con 55 años, lleva cuatro décadas en los medios y casi una como gerente periodístico de Canal 12. Defensor Sporting, la dictadura, Borges y hasta Jorge Lanata surgen en la charla.

 

Una tarde, Alfonso Lessa sacó a pasear a Jorge Luis Borges en una Méhari. Era el verano de 1983. La Guerra de las Malvinas apenas había terminado y la BBC estaba rodando una película sobre el genial escritor argentino en Uruguay. El periodista aprovechó esa estadía para realizarle una entrevista repartida en dos días. Al finalizar, María Kodama, la eterna compañera de Borges, le comentó que él quería ir al Prado, lugar que de niño visitaba siempre, pero que debían ir en taxi puesto que la producción británica no les había facilitado locomoción propia. “Yo tengo un auto, pero no me parece que sea para Borges…”, atinó a contestarle Lessa. Ella salió a la calle, miró al icónico descapotable de los años 70 y brindó su dictamen: “Es un auto muy divertido”.

 

“Se subieron los dos atrás y los saqué a pasear por Montevideo. Fue una cosa mágica”, recuerda el periodista mientras muestra una foto en blanco y negro que da constancia de aquel encuentro. Es una más entre las decenas de fotografías que guarda un viejo álbum recolector de anécdotas y personajes, dos elementos que desbordan en la vida de Alfonso Lessa. “A que no reconocés a este”, desafía blandiendo la imagen de un joven hombre rubio sentado a su lado. “¡León Gieco!”, revela al instante. Y enseguida se suceden más. Adolfo Pérez Esquivel, Astor Piazzolla o un Eleuterio Fernández Huidobro dando un recorrido por el viejo penal de Punta Carretas son algunas de las figuras que se alternan compartiendo escena con un hombre que por entonces tenía más pelo pero mucho menos camino andado que el actual gerente periodístico de Canal 12.

 

Lessa tiene 55 años y se asomó al mundo de los medios a los 15. Por eso le cuesta recordar los pormenores de una trayectoria que ya suma cuatro décadas. “Dejame pensar… en esa época… es que estaba trabajando en tres lugares a la vez”. Hace memoria y se entusiasma charlando con el fotógrafo sobre sus inicios como cronista en La Mañana y El Diario.

 

Recuerda a compañeros de entonces, relata anécdotas. “Pah, te estoy matando con tanto detalle. Hablo mucho, ¿no?”, se disculpa amable mirando el grabador.

 

La charla tiene lugar en su casa de Pocitos, en una zona casi lindante con su lugar de siempre: Punta Carretas. El barrio ha jugado un papel importante en la vida de Lessa. Por un lado determinó, tal vez, cuál sería el club de sus amores. Alfonso va a la cancha de Defensor siempre que puede, lo sigue con fervor y ha hecho hinchas del violeta tanto a su mujer, la argentina Diana Cariboni -también periodista y editora jefa de la agencia IPS-, como a los hijos mayores que ella tiene del matrimonio anterior y a los hijos adolescentes de ambos, Rodrigo (16) y Joaquín (14). Son todos tan hinchas como deportistas: salen a correr, van al club. Desde hace siete años, Lessa se levanta todos los domingos a las 7 de la mañana para llegar puntual al partido de fútbol 11 en la categoría mayores de 40 de la liga Papi Fútbol. “Ayer jugué, ganamos 2-1 en los descuentos”, relata con buen humor.

 

Pero también en lo profesional el barrio jugó lo suyo. Fue con un amigo de su edificio, Álvaro Risso -actual director de Linardi & Risso-, que Alfonso tuvo su primera incursión en los medios. Con apenas 15 años, lograron convencer a las autoridades de Radio Sur para producir un programa de música. Empezaron con una hora por semana y terminaron con seis. “Venía gente diciendo que quería hablar con `los del programa` y cuando nos veían no lo podían creer. Hicimos vínculo con los músicos. Y pasaban cosas increíbles: venía (Eduardo) Mateo y se quedaba toda la tarde en el estudio”, recuerda.

 

La experiencia duró un año. Su siguiente vínculo con los medios, en el “77-78”, sería ya definitivo. Al mismo tiempo que comenzaba la carrera de Diplomacia en la facultad, ingresó a “la escuelita” de La Mañana y El Diario; cubría partidos de la B y la C, hacía correcciones en la rotativa y prácticas en la redacción. Hasta que dio con la primicia de que un conocido futbolista, llamado Ernesto Popelka, pretendía hacerse cura. La noticia fue la tapa del suplemento dominical y, además de impacto público, generó que Lessa se volviera un empleado efectivo del diario.

 

De allí en más, solo se sucedieron medios: los semanarios Aquí, Correo de los Viernes y Búsqueda, el diario El Observador, la radio Nuevo Tiempo, la agencia de noticias DPA y Canal 12, donde se desempeña ininterrumpidamente desde hace una década, son solo algunos.

 

Lleva escritos cinco libros; cuatro de ellos -Estado de Guerra(1996), La Revolución Imposible(2003), La primera orden(2009) y El pecado original(2012) -sobre la historia reciente de Uruguay. De hecho, Lessa es catalogado hoy como un especialista en la época de la dictadura. Él explica esa reincidencia: “Siempre me interesé por esos temas. Yo viví en la esquina del penal de Punta Carretas y siempre vivimos mucho estas cosas que pasaban. Por ejemplo, la fuga en el barrio fue una conmoción; yo te puedo señalar dónde está la marca del túnel”.

 

-¿En tu casa había militancia política?

 

– No en particular. En mi familia de origen eran blancos o colorados o de la 99. Había de todo. (…) Cuando fui más grande me pareció fundamental entender qué pasó en Uruguay, por qué habíamos llegado a eso. Y los primeros años después de la dictadura, me empecé a dar cuenta de que la mayoría de los políticos seguían sin conocer nada de las Fuerzas Armadas. Muchas veces los periodistas teníamos más fuentes y más llegada a los militares que muchos políticos. Eso me impactó.

 

Las charlas con los protagonistas de la época le abrieron la puerta a valiosa documentación registrada en sus libros. ¿Qué pasa con lo que todavía falta? “Creo que hay mucha cosa que no está documentada. Sería increíble que estuviera documentado todo lo de los desaparecidos. Eso lo tiene alguna gente en la cabeza. Cuando se reclaman determinadas cosas, hay que tener en cuenta que los que sabían eran pocos y se van muriendo. Generales de peso, creo que el único que queda vivo es (Gregorio) Álvarez”.

 

Sus opiniones sobre la dictadura le depararon una de las amenazas que le ha tocado recibir por su trabajo periodístico. Aunque, en el anecdotario de lo novelesco, tal vez rankee primero el trayecto que tuvo que realizar encapuchado para hacerle una entrevista a una organización clandestina uruguaya en los `90.

 

Pero aquellos tiempos quedaron atrás. En la actualidad, la televisión ocupa la mayor parte de su tiempo. Con casi diez años a cargo de Telemundo, Lessa admite que los noticieros han cambiado mucho, un poco a la fuerza. Está continuamente con un ojo en la competencia y sostiene que encuentra diferencias importantes entre los informativos uruguayos. “Esto puede sonar a verso porque siempre se dice, pero nosotros impulsamos un trabajo de equipo muy fuerte. Tuvimos que hacer muchos cambios tratando de liderar, y hace tiempo que lo logramos, siempre fijándonos en qué estábamos más débiles en el rating”, asume.

 

También director del programa periodístico Código País, escucha atento cuando se le pregunta si no siente que hace tiempo que las producciones nacionales de investigación periodística no generan gran impacto y que incluso llama más la atención de los uruguayos un programa del otro lado de río, como el de Jorge Lanata. “Creo que en buena medida es la realidad de los países. No sé cuánta gente realmente mira a Lanata o si solo es un círculo de periodistas. El medio argentino es distinto, la política es distinta”.

 

Aunque luego reflexiona que “quizá” una figura con el estilo de comunicación del argentino “no tiene espacio en los medios”, entiende que las carencias en el ámbito uruguayo tienen otras aristas. “Para hacer la investigación que hace él es necesario un nivel de recursos que acá no es factible. De repente se pueden hacer cosas con otra modestia, pero con un mismo objetivo. Y tal vez está faltando investigación. No solo en la tele. En el periodismo en general”, concluye.

EXPOSICIÓN Y DESGASTE

“Cómo veo al gobierno… qué pregunta”, sonríe Alfonso Lessa, pero su respuesta no se hace esperar. Didáctico como buen docente y periodista, puntualiza lo que ve mejor y lo que ve peor de la administración de José Mujica. “Creo que su mayor logro es mantener la política económica del sector de (Danilo) Astori, a pesar de las presiones (a la interna del partido), lo que ha permitido estabilidad y apertura al exterior”. Los mayores problemas, considera, han sido de gestión y comunicación. “Ha tenido problemas importantes para llevar adelante proyectos que no se concretaron. Tabaré Vázquez tuvo un estilo con más liderazgo al momento de tomar las decisiones y aplicarlas. Mujica ha hablado demasiado y muchas veces no ha hecho lo que dice. Hay un problema de estilo personal del presidente, que se expone demasiado y eso lo desgasta. Cuando Vázquez hablaba lo escuchaba todo el mundo porque hablaba poco, igual que los presidentes anteriores. Mujica, desde mi punto de vista, habla demasiado, todos los días, de todos los temas. Y al primero que perjudica es a él, porque lo compromete; él se compromete a cosas sin filtro. Por otro lado, él sentirá que lo acerca a la gente”, reflexiona el periodista.

SUS COSAS

Su herramienta

 

“La computadora es la esencia de mi trabajo”, asegura Lessa. Y explica por qué la suya, como objeto, tiene su carga afectiva. “En esta escribí dos libros: La primera orden y El pecado original. Me la regaló mi esposa cuando cumplí 50. Es el eje de la comunicación. La vida periodística está ahí”.

Su costumbre

 

“Tener un libro a mano siempre me resulta necesario. En general leo más de un libro a la vez, alternando ficción y no ficción”. Como muestra, refiere a uno de los libros del historiador británico Paul Preston, “probablemente el mejor investigador sobre la Guerra Civil española”. El Zorro Rojo trata sobre el líder del Partido Comunista Santiago Carrillo.

Su lugar

 

No duda un instante cuando se le pregunta por un lugar que le resulte especial: Playa Verde. “Mi vida está ligada a ese lugar; voy desde hace 40 años. Tenemos casa allá, sobre el arroyo Tarariras. Es el lugar de vacaciones pero no solo eso, también el de encuentro de mi familia. Vamos todos siempre. Es parte de mí”.

 

Fuente: El País.

Vía: Prensa CNP Caracas.

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