¿Cómo estudiar periodismo en Columbia?

Clases de periodismo comparte la experiencia de un estudiante que igualmente conseja mediante sus notas a quienes deseen entrar a Columbia o a cualquier otra universidad de prestigio en los Estados Unidos.

Parte 1

Comenzaré diciendo que me resulta imposible responder esto en breve. Cada uno tiene su historia, cada quien tiene que superar sus propios obstáculos, así que lo que diré a continuación contiene el punto subjetivo de mi experiencia.

La mejor recomendación para todos los que quieran estudiar una maestría en una universidad de prestigio de Estados Unidos es rodearse de gente que le recuerde a uno que lograrlo no es imposible. Hay que hacer a un lado a los negativos, los cínicos y a los pesimistas. Si ellos piensan que no se puede, es porque ellos mismos no pueden, lo que no significa que uno mismo sea el impedido. Todos tenemos dos manos y un cerebro.

Hay que usarlos.

En mi caso, encontré amigos en Lima que tenían la meta de ingresar a Harvard, a Johns Hopkins, a George Washington University, a Yale, y que a la larga lo lograron. Ver que ellos podían me motivó a ser terco con mis sueños. Estudié con ellos algunas veces y los estudié a ellos también: examiné sus decisiones, los cursos que tomaban y dónde los tomaban, les pedí copias de sus ensayos y pruebas y tomé notas de sus recomendaciones de qué, cómo, en dónde, y cuándo hacer las cosas.

Columbia es una universidad de difícil acceso hasta para los propios estadounidenses. Pertenece a la llamada “Ivy League” (Liga de la Hiedra), la unión de ocho de las más antiguas casas de estudio en Estados Unidos: Princeton, Yale, Harvard, Brown, Cornell, Dartmouth, Universidad de Pensilvania y Columbia, y aunque el término fue acuñado en sus orígenes para designar a la liga deportiva que las agrupa, hace ya buen tiempo que tiene connotaciones de elitismo.

Así, cuando los escolares de Estados Unidos están por graduarse, las notas obtenidas en la secundaria les dan un panorama de sus opciones; con altas notas se puede postular a una ivy. Si no, hay que ser realista.

En el caso de la Escuela de Periodismo de Columbia, el costo del llamado tuition (la tarifa de la universidad) es unos 53 mil dólares. Sumados costos de vida y otros, por 10 meses de estudio en esta universidad se puede llegar a los 70 mil. Pueden ver las tarifas actualizadas para este año aquí.

Algunos datos más: Columbia fue elegida por The Daily Beast, compañía hermana de Newsweek, como la universidad más estresante de Estados Unidos. Forbes señala a Nueva York como la ciudad más cara de Estados Unidos y a Columbia, además, como la segunda universidad más cara del país.

¿Cómo se ingresa a Columbia? No dejándose intimidar por estos datos, sino asumiéndolos como un reto.

Soy el hijo único de una madre soltera, de ocupación secretaria, casada en segundas nupcias con un taxista; mis familias por ambas partes son de clase media baja. No tengo familiares ni con dinero ni conectados en empresas, ni tíos ni primos en el exterior “que ya la hicieron” ni nada por el estilo. He trabajado desde los 17 años; mientras terminaba a duras penas mi pregrado como traductor e intérprete fui encuestador, limpiador de mesas, mensajero en un hotel, profesor de inglés y luego periodista. Así que cuando comencé a fantasear con estudiar aquí, en 2006, lo primero que hice fue armar un plan.

Yo postulé solo a Columbia y a ninguna más porque me dije “le voy al todo o nada”. Descarté irme a estudiar a España por dos motivos: sea donde vayas, cuando se estudia periodismo se cita siempre al New York Times, a Columbia, al Washington Post. ¿No tiene más sentido estudiar cerca a la fuente? Y dos, si ya hablaba algo de inglés, ¿no es mejor emplearlo?

Paso uno, estudiar inglés. No solo la gramática, hay que hablarlo, hay que absorberlo. No basta el nivel básico de conversación. Si no se es capaz de entender diversos tipos de acentos y giros del lenguaje ¿cómo se puede entrevistar a alguien? ¿Cómo se puede entender algo para luego explicarlo a un público que espera fidelidad y precisión de uno? Hay que dar el TOEFL, hay que prepararse, y prepararse.

Paso dos, buscar contactos que ya ingresaron: Tres amigos, una en Harvard, otra en George Washington y uno en Columbia me apoyaron con abundantes consejos y material. El tercero, que ahora cuenta con Ph.D. en educación, me dio largas sesiones de tips sobre la vida universitaria en mi futura alma mater. Gracias a su gentileza y calidad humana, en cierto momento ya me sentía adentro sin siquiera haber postulado. En Lima, un grupo de amigos que anduvo postulando me dio consejos de libros de preparación y pautas para dirigirme a las autoridades universitarias de Estados Unidos.

Paso tres, elaborar plan B. Postular a solo un programa no es lo recomendable; en realidad hubiera sido más sensato de mi parte considerar al mismo tiempo programas similares en Missouri o California como segundas opciones. Ocurre que yo estaba empecinado. Recomiendo tenerbackups.

Paso cuatro, rodearse de un grupo cercano de apoyo. Recuerdo los comentarios socarrones de varios colegas, entre ellos el mentado “el periodismo no se estudia”, con el cual discrepo por completo. Recuerdo también las dudas familiares: ¿Vas a dejar a tu mamá? Acá en Perú hay tantas maestrías, ¿por qué te quieres ir tan lejos? ¿Por qué tan caro? ¿Por qué Columbia? ¿Por qué Nueva York?

¿Por qué?

Parte 2

Paso cinco, el dinero. Si hay algo que aprendí, es que hay dinero disponible. No alcanza para todos, pero está allí para quienes quieran pelear por él.

El “sistema”, esa alegoría para referirnos al orden de las cosas, dicta que hay becas oscuras, escondidas, en ONGs de bajísimo perfil o en manos de una infinidad de asociaciones e instituciones de todo calibre, esperando a que las encuentres y que postules por ellas.

Las becas piden algo. Siempre.

Lo más común es un ensayo en inglés, en los términos, plazos y extensiones que estas personas determinan. Es tedioso escribir ensayos refutando ideologías políticas conservadoras (como lo hice cuando postulé a los 5 mil dólares que ofrecían por comentar uno de tres textos del nuevo libro ultra conservador New Threats to Freedom), o sumergiéndote en los recovecos de un tema que no te interesa en lo absoluto. “Postulas a 13 becas, agarras 1 o 2”, me sintetizó en un café mi tocayo y compatriota Sandro Parodi, él mismo un Magíster en Políticas Públicas de Harvard.

Los ensayos, como las postulaciones a becas, prácticas y fellowships son tediosos. Pueden ser estresantes, deprimentes. Pero hay que hacerlos. Algunos requieren pasos que en sí requieren más pasos previos; otros piden cartas de recomendación, currículums actualizados (en inglés); envíos por correo en físico en fechas imposibles (puede que encuentres una beca que vence pasado mañana).

Pero hay que hacerlos.

Una buenísima web es FastWeb, donde te suscribes a diferentes ofertas de becas. El Fondo Rowe de la OEA es magnífico: préstamos de hasta 15 mil dólares SIN interés a países miembros, con la condición de tener un garante en los Estados Unidos y firmar un contrato que te exige volver a tu país luego de tus estudios durante dos años, luego de los cuales eres libre.

Yo cubrí mis costos de esta manera: primero postulé a Columbia en 2008, en marzo de 2009 me enteré que ingresé. Al no poder pagar en ese momento, hice un pesado trámite pidiendo reserva de matrícula. Cuando me fue aprobado, con la carta de aceptación de Columbia en la mano me dediqué a pedir dinero. Perdí la opción de la codiciada Beca de la OEA porque confundí los plazos: no importa lo que dice en la web de la OEA, el plazo que manda es el de la institución administradora de cada país. En el caso de Perú, OBEC.

Postulen. Y aquí un mito que vale desterrar: muchos dicen que la OEA otorga “una beca” por país, lo cual es falso. Este año se dieron en promedio tres becas por país.

Entonces, postulé a la Beca Fulbright. Ya que en lo académico no es mi fuerte, me enfoqué en resaltar mi experiencia profesional, y presenté un buen caso al momento de la entrevista personal, que se da frente a unas cinco o seis personas. Recalqué que quería estudiar periodismo en Estados Unidos para ayudar a mejor la prensa en el Perú. En esencia fui sincero.

La llamada me llegó una mañana. “Sí pues, te hemos dado la beca”, recuerdo que me dijo Marcela Harth, como quien me decía que está lloviendo afuera.

Con la Fulbright y mi carta de admisión, empezó el calvario de pedir beca en Columbia. Fulbright es un nombre que en el Perú suena pero no tiene la misma repercusión que en el exterior. En Estados Unidos, la presentación de Fulbright me abrió puertas, en algunos casos demasiadas, ya que no pude aprovechar todas las oportunidades que se presentaban al mismo tiempo.

Y he aquí una de las cosas maravillosas de Columbia. La universidad premia tu esfuerzo. Se me otorgó una beca que cubría una buena porción de mis gastos, aunque insuficiente. Ya llegado a Estados Unidos, se me anunció que la beca se me cambiaba por otra que era casi el doble de lo que anteriormente tuve, gracias a la Scripps Foundation: la Jack R. Howard International Fellowship. Por ahí me verán en el banner junto a María Alejandra Pautassi, mi gran amiga de Colombia y Elliott Ross, joven reportero de The Guardian.

Con la Beca Fulbright, la Beca Jack. R. Howard, un préstamo de la OEA, algo de ahorros y varios préstamos menores de amigos y familia, así me fui a Columbia.

 

Si quieres obtener información para el proceso de admisión en Columbia entra a http://internacional.universia.net/eeuu/unis/new-york/columbia/admision.htm

 

 

Fuente: http://www.clasesdeperiodismo.com/2011/07/29/%C2%BFcomo-se-ingresa-a-periodismo-en-columbia-parte-1/

Vía: Prensa CNP Caracas

 

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