La coartada del servicio público

Por: Andrés Cañizalez (acanizalez@yahoo.com). Tal como lo anunció el presidente Hugo Chávez el día de los inocentes de 2006 después de ser reelecto-, el 27 de mayo de 2007 a la medianoche se apagaron los equipos del canal más antiguo de Venezuela. De esa forma RCTV dejó de trasmitir tras 53 años de historia; para entonces estaba en primer lugar de audiencia. Después del éxito del canal en la televisión por suscripción, en enero del año pasado RCTV vivió un segundo blackout, esta vez definitivo.

Una bandera que levantó el Gobierno a lo largo de aquel semestre de 2007 fue necesidad de cesar a RCTV, en la televisión abierta, para colocar en su lugar una televisora de servicio público. Se trato de una coartada para llevar adelante su política de restricciones a la crítica pública. Muchos ingenuos compraron tal fórmula perdiendo de vista que para entonces el gobierno controlaba la señales de VTV y Vive TV, entre otras, sin que allí se practicara un modelo que legítimamente pueda llamarse de servicio público.

Los ministros Jesse Chacón y William Lara, titulares entonces de Telecomunicaciones y de Información, respectivamente, colocaron sobre el tapete, durante el primer semestre, la opción de servicio público para suplir la anunciada salida del aire de RCTV. No es asunto menor, se trata técnicamente de una señal con cobertura nacional cuya cesión manejo ese grupo por más de medio siglo. Esta propuesta gubernamental, que incluso echó de mano (en el discurso) del Proyecto Ratevel, en realidad fue una operación política para desviar la atención de la opinión pública.

Para quienes no lo recuerdan o no tienen edad para saberlo Ratevel fue un completo proyecto que se publicó en 1977 en Venezuela, que básicamente propugnaba un modelo de radio y televisión pública. Con Ratevel, el país hizo un aporte significativo al debate latinoamericano que defendía la democratización de las comunicaciones.

La falta de voluntad política para su aplicación, termino convirtiéndolo solo en un documento de estudio. Años después se reformularon algunas banderas del concepto público, entendiendo lo público más allá de lo estatal, colocando límites a la intervenciones gubernamental y poniendo el acento en los roles que pudieran cumplir ciudadanos y académicos.

Teniendo esas referencias como telón de fondo, entonces las repetidas declaraciones oficiales en torno al servicio público una vez que saliera RCTV deben ser vistas en su justa dimensión. Los altos funcionarios hablaban como si fuese la primera vez que el gobierno del presidente Chávez administraba una señal de radio o televisión, cuando en realidad han sido largos los años con diversas frecuencias bajo su responsabilidad, y ni siquiera se dieron intentos de vocación pública.

TVES ha sido un desastre tanto en términos de propuesta televisiva como en una opción pública. No ha logrado captar audiencia, lo cual llevo al jefe de Estado a admitir que ni siquiera los chapistas veían esa señal. Entretanto quedo sepultada cualquier opción de hacer una televisora mínimamente equilibrada desde el espacio oficial. El gobierno entiende a los medios como órgano de propaganda y en tal sentido los diversos estudios sobre la programación de TVES dejan claro que paso a cumplir ese papel.

¿Eso es lo que entiende el Gobierno por servicio público?

En España, de forma paralela a lo que sucedía en Venezuela en el lapso 2007- 2008, durante la era de Chávez, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lanzó un replanteamiento a fondo en el manejo de la radio y televisión estatales, para convertirlas genuinamente en modelos con vocación pública. En todos los documentos españoles se resalta justamente la necesidad de pluralidad en los contenidos y la defensa de la diversidad como acento neurálgico de la libertad de expresión.

El tema del servicio público, en tanto, en Venezuela fue la coartada oficial de humo, para cesar la concesión de RCTV, en clara retaliación por su línea editorial.

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