Políticos contra periodistas

(René Aviles Fabila). Normalmente hay una sorda pugna, en momentos visible, las más de las veces discreta, entre políticos y periodistas. Por más que lo sepan, los primeros se niegan a aceptar que son la materia básica del trabajo de los segundos. El buen periodista es inalterablemente un crítico del poder, alguien, por añadidura, servidor de la sociedad. Para eso nos pagan. Esta complicada tarea suele traer descontento, malestar. De allí los intentos, a veces exitosos, por corrompernos o los choques brutales que en México no sólo se traducen en demandas legales, sino también en persecuciones y hasta en muertes. No dejemos de lado que en este país el número de periodistas asesinados es muy alto.

Imagino que pocos informadores han estado libres de presiones. Recuerdo amenazas de diversos políticos. No hace mucho, un legislador criticado dijo que ejercería acción penal en mi contra por acusarlo de desvío de fondos. Me limité a decir que encantado, que en principio diéramos a conocer la lista de nuestras respectivas propiedades y sus orígenes. Desde luego, fingió demencia y me mandó saludos “afectuosos”.

Los políticos son simples mortales que ven la gestión estatal como negocio y no como función pública de servicio. Son falibles y con frecuencia corruptos en mayor o menor medida: pocos se salvan en este país al menos de la sospecha. A estas alturas, por ejemplo, nadie ignora que Mario Marín, como muchos otros funcionarios del país, utilizó su cargo de gobernador para enriquecerse. Por lo mismo, los poblanos lo desecharon. Su desprestigio comenzó pronto. Un escándalo lo sorprendió. No es un hombre agudo, menos culto. Realizó la típica carrera burocrática. Como tantos, fue pobre y en el poder hizo una serie de negocios turbios que no tuvo cuidado en ocultar.

El diario poblano Acento 21 dio la siguiente información: “Los negocios ilícitos de Mario Plutarco Marín Torres lo ubican como el décimo hombre más rico del país. De un tajo, el gobernador saliente de Puebla eliminó de su biografía su periplo universitario y su origen humilde. Él y su familia adquirieron propiedades en Estados Unidos y Europa valuadas en varios millones de dólares. Una pequeña prueba de la magnitud del saqueo al erario poblano es la propiedad que adquirió Mario Marín García, hijo del góber precioso, en Austria: un chalet cuyo costo es de 5 millones de dólares. El chalet se ubica en una de las regiones más exclusivas del mundo, considerada refugio de príncipes, reyes, magnates y estrellas de Hollywood… La familia del aún gobernador de Puebla decidió adquirir la propiedad en Austria debido a que Marín García se encuentra casado con Nadja Ludmer, originaria de ese país europeo. En la unión americana, la familia del góber precioso adquirió propiedades en Texas y Florida. De acuerdo con registros oficiales, Mario Marín es dueño de una residencia ubicada en avenida 6495 West 27, número 203-41, en Hialeah, Florida, valuada en más de un m

illón de dólares. El condominio residencial se encuentra en el Lago Grande Condo Three. La ciudad de Hialeah forma parte del área metropolitana de Miami, se encuentra en un valle entre la Bahía de Biscayne y los Everglades. Es la ciudad de EU donde el mayor porcentaje de la población habla español y buena parte de sus habitantes pertenecen al sector de cubanos exiliados con más capacidad económica. En Texas, Marín Torres compró otra propiedad cuyo costo se encuentra por encima del millón y medio de dólares. En el número 8415 de la calle Whitebrush, en la ciudad de Converse, del condado de Bexar, adquirieron la propiedad que ocupa una extensión de 6 mil pies cuadrados, es decir, 557.4 metros cuadrados. La ciudad de Converse es una de las principales de Texas y se encuentra cerca de San Antonio. La riqueza que acumuló la familia Marín, durante todo el sexenio, alcanzó para distribuirse a todo el clan familiar: hijos, hermanos y sobrinos. Cuentan con autos deportivos de marcas importadas… Además que se han vuelto viajeros frecuentes por todo el mundo, como se evidencia en la serie de fotografías publicadas en esta edición de Acento 21”.

En tal medio poblano escribe, como en otros más, por ejemplo en El Financiero, el periodista Jorge Meléndez, a quien conozco desde hace años: coincidimos en el desaparecido suplemento cultural de El Nacional, cuando el poeta español Juan Rejano lo dirigía, y hemos trabajado en los mismos medios. Sé de su integridad y méritos periodísticos. Luego de aparecida la nota citada, el gobernador Mario Marín demandó a un grupo de periodistas, entre ellos a Meléndez, quien ahora, en caso de perder, deberá pagarle al acaudalado político, medio millón de pesos. El malestar de Marín proviene de críticas sobre sus trapacerías, el caso de Lydia Cacho y el equivocarse de candidato a gobernador en su estado.

Es preocupante que Jorge Meléndez pierda el pleito, la justicia nacional no es confiable, ya lo hace gastar en abogados y viajes a Puebla. Cual sea el resultado, el gobernador mantendrá su total desprestigio y enorme fortuna amasada en sólo seis años de pésimo gobierno, convertido en feliz empresario, a menos que el PRI lo incorpore a la lista de ex gobernadores, triunfadores y perdedores, que lo conducen.

 

 

Fuente: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=578764

 

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