Opinión: “Dos periodistas”

Manuel Felipe Sierra

manuelfsierra@yahoo.com

Dos libros escritos por mujeres periodistas han merecido especial interés de los lectores y registrado inusuales niveles de venta. La rebelión de los náufragos, de Mirtha Rivero y Sangre en Diván, de Ibéyise Pacheco- pese a que se trata temas distintos-tienen mucho en común. Ambas son periodistas con experiencias y adelantan investigaciones sobre asuntos altamente controversiales y que carecían de un tratamiento esclarecedor.

La Rebelión de los Náufragos se refiere al golpe de Estado pacífico y constitucional que derrocó a Carlos Andrés Pérez en 1993. Con entrevistas, pesquisa en hemerotecas y testimonios de actores, se reconstituye una etapa cuya comprensión es indispensable para explicarse el proceso que ha vivido el país en los últimos años. Rivero arma el rompecabezas de una situación que para muchos resulta sorprendente y todavía inexplicable. Alejada del panfleto y sin la pretensión del análisis político, la periodista da cuenta de cómo las élites nacionales se embarcaron en la tarea de demolición del modelo que sustentaba la democracia desde 1958. la salida de CAP más que la renuncia de un mandatario significó “el puntillazo” al consenso político y social. Que “líderes históricos”, partidos, medios de comunicación y diversas élites no hayan reparado en ello resulta insólito e incomprensible.

Sangre en Diván de Pacheco aborda el caso del psiquiatra Edmundo Chirinos envuelto en un abominable crimen, según la justicia ordinaria. En la sociedad actual y en un país que conoce de aberrantes formas de violencia, la muerte de la joven Roxana Vargas no huera trascendido los simples tramites tribunalicios. Generalmente cuando ocurren estas situaciones, la vida anterior de los victimarios suele borrarse automáticamente. En el caso de Chirinos, ello no es posible. Desde joven se destacó como luchador político, y luego como psiquiatra con una carrera académica que lo condujo a rector de la Universidad Central de Venezuela, y con un reconocimiento nacional que le colocó como candidato presidencial. Candidatura que por cierto no obedeció a un mero capricho, chirino fue candidato de una suma de partidos de izquierda, incluido el PCV, para los cuales la valoración de un aspirante presidencial pasa también para una consideración de índole moral.

Pacheco afronta el tema despojada de prejuicios y sustenta su trabajo en largas entrevistas con el procesado y los familiares de la víctima; con un buceo en los expedientes y la opinión de conocidos psiquiatras y especialistas. Ambos libros dejan al lector la posibilidad de formarse un juicio propio y equilibrado. Ello es suficiente para reconocer la importancia de los trabajos, que además tienen el mérito de eludir la endiablada polarización que cruza la vida venezolana.

Fuente: El Nacional. Opinión. Pg. 7. Al compás de los días. 11 de marzo de 2011.

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